Con Slayer entrar al pogo no es una opción



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Lo primero que hay que dejar claro es que el único y verdadero headliner de este potente festival fue Slayer. De eso no hay discusión.

Sábado 6 de mayo. El lugar fue Tecnópolis, predio dedicado a la cultura y la ciencia, localizado en el partido de Vicente López, provincia de Buenos Aires. La hora, 10 minutos antes de las 7 de la noche, y como si el ambiente lo supiera, la noche cayó abruptamente antes de que salieran a escena los cuatro integrantes de Slayer. Al fondo, un enorme telar con la carátula de “Repentless”, su última placa discográfica, publicada a finales del 2015.

Silencio, luces azules… todo empezó y el pogo nos arrastró a todos.

15 temas para un setlist apocalíptico

Fueron tres temas de sus dos últimas placas “Repentless” (2015) y “World Painted Blood” (2009); las canciones elegidas de estos discos fueron “Repentless”, “When The Stillness Comes” y “Hate Worldwide”. De resto, el show de Slayer fue un repaso por discos clásicos publicados entre 1983 y 1990 (con una excepción en “Disciple” 2001).

Entonces, con un setlist que incluyó temas de sus primeros discos, y los ya legendarios de trabajos como “Reign In Blood”, “South Of Heaven” y “Season In The Abyss”, la consigna era clara: “O pogueas o mueres”.

Hubo ejecuciones impresionantes de temas como “Hell Awaits”, “Fight Till Death” y “Black Magic”, entre ellas se mezclaron clásicos como “War Ensemble”, “Mandatory Suicide”, “Dead Skin Mask”, “Seasons In The Abyss” y por su puerto una mezcla perfecta entre “South Of Heaven” y “Raining Blood”.

Dos pequeñas intervenciones de Tom Araya interrumpieron el show. Una en la que dijo “Gracias, sean todos bienvenidos”, después, en solitario, cantó el inicio de “South Of Heaven”, con una voz de ultratumba que estremeció y puso los pelos de punta. La otra fue al final, justo después de “Angel Of Death”, “muchas, muchas gracias. Hasta pronto”.

Slayer es el padre

Por qué no fue el Headliner es algo que no sabremos. Durante su performance era tal la cantidad de gente viendo al grupo que era imposible salir de la multitud; buscar un lugar alejado de los pogos (porque se armaron cuatro mosh pits), era prácticamente imposible; dejar de saltar era renunciar a disfrutar del show. Fue así.

De todo el cartel, Slayer fue la agrupación con mayor trayectoria, probablemente influencia de los demás grupos que tocaron. Experiencia y nivel sonoro con el que pocos grupos pueden competir.

Sigo sin superarlo! #Slayer #MaximusFestival #LiveMusic

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Respeto por todos los clásicos

Slayer no se pone con nuevas versiones ni cambios en sus temas. Suenan como quedaron en el disco donde fueron consignados. No hay cambios en los solos, ni en la batería… La velocidad es la misma. Cuánto tiene que aprender uno de los autollamados “Big Four” de esta consigna y ley, en la que prima el respeto por los fans.

Slayer es música extrema, lo demás no importa.

Julián López Cortés – Enviado especial